El curioso origen de la palabra ‘espabilar’ y su relación con las velas.

Estamos acostumbradas a utilizar muchas palabras en nuestro día a día, y a menudo desconocemos totalmente su origen. Hoy os hablaré de una palabra que me gusta bastante y que, además, tiene una bonita relación con el mundo de las velas.

 

¡Espabila!

Se trata de “espabilar”. Decimos que una persona es “espabilada” si pensamos que es inteligente, despierta, ocurrente; en resumen, que sabe reaccionar ante las circunstancias de la vida. También la usamos como una llamada de atención: “¡eh! ¡espabila!”, cuando vemos que alguien está siendo muy lento, perezoso, torpe, parece dormido, o no reacciona rápido ante lo que está sucediendo.

Originariamente se usaba el término “despabilar”, que viene de la unión del prefijo “des-” (negación, privación) y “pabilo” (mecha que hay en las velas de cera y, antiguamente, en los candiles y lámparas de aceite). 

Según la RAE, tanto “espabilar” como “despabilar” siguen siendo válidas y su acepción original es “quitar la pavesa o la parte ya quemada del pabilo o mecha a velas y candiles”. Con esta acción lo que se conseguía era avivar la llama para que diese más y mejor luz. De hecho, en muchas iglesias antiguamente existía el puesto de “espabilador” que era quién estaba a cargo de vigilar que las mechas de los cirios no dejasen de quemar. Es decir, la persona responsable de mantener la llama viva.

De aquí surge el significado al que todas estamos más acostumbradas (y probablemente el que usamos más a menudo), como sinónimo de la acción de despejarse, desperezarse, o quitar el sueño; incitando y estimulando a quién se lo digamos (¡espabila!) a que rinda más, tenga mayor vigor o esté más despierto. 

Por eso me encanta esta palabra, que en el fondo hace referencia a mantener siempre nuestra llama encendida, viva, alerta, curiosa. Siempre vivas para superar obstáculos, para aprender, para investigar y vivir plenamente.

 

Y ahora que sabemos todo esto… ¿qué podemos hacer para “espabilar” nuestras velas?

Si cuando encendemos nuestra vela de cera de abeja, cada dos o tres horas recortamos un poco la mecha, lograremos que la llama sea más estable y mejorará la combustión

 

 

Si vemos que se carboniza la punta de la mecha, lo que debemos hacer es apagar la vela, retirar el trozo más requemado y volver a encenderla. También tenemos la opción de cortar ese trocito con unas tijeras sin necesidad de apagar la vela, pero así quizás se nos caigan trozos de la llama carbonizada en la cera derretida. 

Así que ya sabéis, ¡espabilemos y mantengamos la llama viva!

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